Este país no está acostumbrado a lecciones de honestidad

 


Desde que Sánchez llegó a Moncloa, la derecha española no ha parado de descalificarlo, de acusarlo de okupa y de ponerse en contra de todas y cada una de las medias que se han desplegado estos años (incluso durante el estado de alarma). Sánchez ha tenido en frente la derecha más ruin y miserable de la democracia. Estos seis años de gobierno han sido durísimos, no sólo en el aspecto político sino también en el personal.


Quienes hemos tenido la suerte de conocerlo y compartir con él esta intensa etapa política, sabemos que Sánchez es una persona que se toma las cosas muy en serio, que sufre con las injusticias, que afronta los problemas y que se deja la piel buscando soluciones, por eso entiendo perfectamente su cansancio. Su carta es un grito desesperado de ayuda, es el síntoma del estrés y del agotamiento personal, es el mensaje que escribe el ser humano que hay bajo la figura del Presidente.


Estos días oigo muchas declaraciones. Gente que está pidiendo que se quede y que realmente está convencida de que lo hará. Gente que está diciendo airadamente que se quede, pero que en su interior está deseando que se vaya para tener una oportunidad. Gente que pide que se quede independientemente de cómo se encuentre Pedro. ¿Pero realmente se ponen en su lugar? ¿Piensan en su dolor, en sus sentimientos, en su sufrimiento, en su cansancio, en lo que está pasando él y su familia? Cuando Sánchez ha dado este paso es porque realmente estará hasta el gorro de la política basura, estará agotado de enfrentarse a los poderes, a la derecha política, mediática y judicial, estará exhausto y fatigado de luchar contra molinos de viento.


Y creo que, por muchas manifestaciones, mensajes de apoyo en redes sociales o cualquier otro tipo de ocurrencia o reacción popular de solidaridad que surja, llega tarde. Los que hemos seguido de cerca a Sánchez, sabemos que el Presidente lleva mucho tiempo denunciando este intenso acoso que sufre. Lo ha manifestado en ruedas de prensa, en entrevistas, en debates parlamentarios ¿y que hizo la sociedad?


Sánchez es muy calculador, un magnífico estratega, ha tomado decisiones que la sociedad ha tardado tiempo en apreciar y comprender, por eso creo que la decisión de marcharse ya la tendría tomada, el vaso estaba lleno esperando la caída de la gota que lo colmase. Sánchez simplemente nos ha dado tiempo para ponernos en su lugar y poder comprender su angustia, y también para reflexionar sí como ciudadanos queremos este tipo de política o por el contario podemos hacer algo más para mejorar la sociedad.


Sorprende y cuesta entender su decisión, porque este país no está acostumbrado a recibir lecciones de humanidad, sinceridad y honestidad, a este país no le entra en la cabeza que alguien pueda dimitir por sentirse acosado, o que renuncie a su estatus y no se atornille al sillón.

Alfonso Muñoz 

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