¿Según usted cuales son las causas que dan lugar a que el PSOE de Andalucía siga perdiendo apoyo social?
Hace tiempo que el PSOE de Andalucía no conecta con la sociedad andaluza y la causa principal, es que el partido está falto total de un liderazgo sólido y reconocible, una ausencia de análisis político estricto y exhaustivo, hay un abandono absoluto sobre la opinión de la militancia y se está mirando más la política nacional que los problemas reales de los andaluces. No hay un discurso autonómico. Andalucía necesita una oposición a jornada completa.
¿Cree por tanto que el PSOE andaluz sigue en la lona después de perder la Junta de Andalucía?
Totalmente. Aún no nos hemos recuperado de ese varapalo. Pero las causas se remontan a mucho tiempo atrás.
Primero fue Susana, quién abrazando el liberalismo de Cs planteó recortes y privatizaciones, aplicando políticas contrarias al modelo socialista. Fue incapaz de afrontar la profunda regeneración que nos demandaba la sociedad. Más bien hizo todo lo contrario. Intentó asaltar la Secretaria General Federal, para imponer su modelo al resto del partido. Y ahí, estuvimos unos cuantos, para hacer de muro de contención.
Una vez apartada Susana, tampoco hemos efectuado esa necesaria regeneración. No hay chispa, nos falta punch, hay que realizar una política más agresiva. Moreno Bonilla sigue intacto, a pesar del daño que está haciendo a la sanidad andaluza o a Doñana por ejemplo.
Entiendo que no comparte la política de oposición que se hace desde el Parlamento andaluz
No toda. Por ejemplo, nos equivocamos rotundamente cuando nos abstuvimos y nos pusimos de perfil en la tramitación de la Ley que permitía aumentar la zona de regadío en Doñana, la reserva biológica más importante de Europa y que está seriamente amenazada. Defender los intereses de los propietarios que habían hecho pozos ilegales, en lugar de defender Doñana, no es la posición de un partido ecologista. O absteniéndonos igualmente ante la subida de sueldo de Moreno Bonilla, cuando su partido, el PP, vota en contra de subir el SMI, las pensiones o el subsidio agrario.
Son decisiones que muchos militantes no compartimos.
Usted formó parte del equipo de impulso de Juan Espadas y le apoyó en las primarias andaluzas ¿Que ha cambiado desde entonces?
Siempre he apoyado y apoyaré movimientos surgidos de la militancia que vayan enfocados a propiciar un cambio en nuestro partido. Sin embargo, después de un tiempo he comprobado que lo que hay es más de lo mismo. Los cambios siguen haciéndose pensando en los equilibrios territoriales en lugar de impulsar a las personas más válidas y trabajadoras. Y luego nos preguntamos por qué cuesta tanto atraer talento, por qué se nos va gente válida o por qué no ganamos las elecciones.
En su opinión, ¿cree que hay tiempo aún para que el PSOE plante cara en las siguiente elecciones autonómicas en Andalucía?
Por supuesto, faltan aún dos años para ello. Hay tiempo más que suficiente para recuperar la confianza de los andaluces. Andalucía es socialista, sólo es cuestión de ofrecer un proyecto que ilusione a los votantes.


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