Cataluña era un polvorín, la polarización política alimentada tanto por el independentismo catalán como por la derecha española intentando sacar rédito político sin pensar en el daño que provocaban a la relación entre catalanes, enturbiaba el clima de convivencia pacifica que durante tantos años había existido, alcanzando tal nivel de falta de entendimiento y diálogo entre gobiernos que los independentistas plantearon una declaración unilateral de independencia e intentaron realizar un referéndum ilegal. Se sobrepasaron varias líneas rojas.
El partido socialista, que acababa de salir de un doloroso y traumático proceso de primarias, se ve en la obligación moral de presentar una moción de censura y coger la riendas del pais ante la espantosa situación política de vivía España. La moción sale adelante, la primera de nuestra democracia y además Pedro Sánchez es elegido presidente del gobierno sin ser diputado nacional.
Y aunque algunos no lo vieran, en ese momento, España entra en una nueva de etapa. El Presidente Pedro Sánchez conforma el primer gobierno de coalición, un gobierno con un marcado tinte progresista. Se pone en marcha una mesa de diálogo y negociación entre el gobierno de España y el Govern de la Generalitat de Cataluña, rebajando sustancialmente la atmósfera de hostilidad existente entre ambas instituciones. Hoy en Cataluña se respira normalidad.
A los pocos meses, desde Wuham, el virus sars cov 2 se expande por el mundo a una velocidad espantosa, dejando a su paso unos elevados índices de mortalidad. No cabía otra respuesta que el confinamiento y la paralización de la actividad, sin embargo la respuesta fue totalmente opuesta a la aplicada por el Partido Popular durante la anterior crisis, en esta ocasión, el gobierno progresista de Pedro Sánchez comienza a desplegar un escudo social, protegiendo con los ERTES a más de 3 millones y medio de trabajadores, con la prestación por cese de actividad a más de millón y medio de autónomos y a las familias vulnerables con el Ingreso Mínimo Vital.
Sin apenas respirar ni dejar aún atrás las mascarillas, Putín ataca Ucrania. Occidente adopta medidas contra Rusia y ésta responde cerrando el grifo del gas. Los efectos rápidamente comienzan a notarse: la inflación se dispara y los precios se ponen por las nubes. Urge atajar la escalada de precios y el gobierno de Pedro Sánchez adopta una serie de medidas para amortiguar el impacto de la inflación en la economía española y consigue que Europa nos permita topar el precio del gas. Sánchez se gana el reconocimiento internacional por su gestión ante los efectos del COVID y de la inflación.
Y a pesar de que Feijóo no lo quiera reconocer este Gobierno está demostrando respuestas rápidas y acertadas a las crisis, crece la afiliación en nuestro pais a niveles nunca conocidos, la coalición progresista de gobierno goza de gran estabilidad y Pedro Sánchez se convierte en un referente en Europa bajo la atenta mirada de Úrsula Von der Leyen, mientras Macrón en Francia siente el aliento en el cogote, el gobierno ultraderecha de la fanática de Mussolini toma el mando de Italia o se sucede un incesante casting de primeros ministros en Reino Unido más propio de Got Talent
Pocos hubieran imaginado en 2018 la magnifica situación que atraviesa nuestro pais, pero menos aún estará gustando este clima de estabilidad a la derecha española o a Feijóo que sigue empeñado en incumplir la Constitución y poner zancadillas con sus pies descalzos.
Alfonso Muñoz Cuenca

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