En mi juventud me gustaba jugar mucho al baloncesto, fui de esa generación que disfrutó de Michael Jordan, Larry Bird, Fernando Martin o Epi, jugadores que marcaron la vida de cualquier adolescente amante de este apasionante deporte de equipo. Durante mi paso por las canchas me enfrenté a admirables adversarios, jugadores de gran competitividad a los que intentaba ganar, a veces lo conseguía y otras no, pero sabía reconocer su talento, intentaba aprender del contrario, y sobre todo, tenía una cosa clara: ganara o perdiera, quería que ese brillante jugador al que me había enfrentado, jugara en mi equipo.
Las primarias no deben servir para dividir al partido, más bien
para lo contario, para elegir, sumar y unirnos entorno a una persona y un
proyecto común; deben utilizarse para confrontar ideas, para exponer distintos
planteamientos sobre los que debe decidir el militante; deben aprovecharse para
avanzar, para proponer opiniones que consigan ilusionar al socialista, que marquen
el rumbo del partido, ideas que den solución a los problemas reales de la
ciudadanía.
Las primarias también es un buen momento para que la militancia
alce la voz, para ser escuchada, para poder participar en los proyectos del
partido y poder influir en las políticas que deben impulsarse desde los órganos
del partido. Aunque particularmente, yo soy partidario, de que este contacto y consulta
a la militancia debe ser constante y permanente.
En Andalucía, la militancia tenemos la oportunidad de
modernizar el partido, de introducir aspectos que den más participación al
militante, de abrir un nuevo tiempo de socialismo más actual y cercano, un
impulso necesario que nos haga recuperar la Junta de Andalucía y aplicar políticas
en sintonía con el Gobierno Central.
El fracaso en las pasadas elecciones y la pérdida del Gobierno
de la Junta de Andalucía, después de 36 años, sumió al partido en una espiral
descontrolada y sin rumbo, de la cual aún no se ha recuperado y fruto de todo
esto, la imagen de Juanma Moreno está intacta y sin rasguños, consolidando su
figura, mientras deja de aplicar las ayudas que recibe del Gobierno Central: 1.100
millones de euros, siguen esperando la firma del Gobierno de la Junta de
Andalucía, para ayudar, de manera directa, a los colectivos más afectado por la
crisis del COVID-19.
Juan Espadas es ese líder en torno al cual se puede construir un proyecto político más moderno, es un socialista que combina experiencia con receptividad, una persona que ha sabido captar el momento que requiere el partido, que sabe sumar y que quiere contar con los mejores jugadores de los distintos equipos a los que se ha enfrentado, pero sobre todo es una persona que transmite fuerza y que se ilusiona hablando de futuro.
Alfonso Muñoz Cuenca
Secretario General PSOE Pedro Abad.

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