En estos días asistimos a una crisis migratoria que alcanza magnitudes importantes pero que no ha de sorprendernos, entre los años 2016 y 2017 se alcanzaron cifras de llegadas similares cuando no superiores.
Lo que sí nos debiera sorprender es la poca sensibilidad social y el mucho oportunismo político ante el problema planteado.
Hay mucho de lo que se dice que no es cierto. Por ejemplo, no lo es el que todas las personas que llegan vayan a obtener “papeles”.
No lo es, por más que se repita.
Muchos de los que han llegado podrán ser devueltos a sus países de origen si hay tratado de extradición, otros muchos aprovecharán para marchar a otros lugares de Europa, algunos(los menos) podrán optar a obtener la condición de “Refugiad@s” y la gran mayoría de los que permanezcan en España quedarán en una situación irregular sin derecho a obtener más ayudas que las que les proporcionen las entidades de ayuda humanitaria o el trabajo que le ofrezca algún “empresario” desarmado.
Tampoco viene a ser cierto del todo que ocasionen un gasto añadido. Un gasto es, pero no olvidemos que el dinero se emplea en dotar a los recién llegados de lo mínimo imprescindible, de comida, de ropa de una atención social digna y todos esos gastos revierten en la economía de nuestro país.
En estos días el Gobierno ha aprobado una oferta de empleo público extraordinaria para dotarse de más personal especializado en esta materia, como vemos también el problema de estas personas tiene sus “beneficios”.
Por otro lado no se puede olvidar a las Fuerzas de Seguridad del Estado que han de bregar con este asunto y que desde luego no pueden permanecer impasibles ante hechos como los acontecidos en días pasados.
Pero a este problema hay que ponerle una solución que no depende sólo de nuestro país, ni de Europa. En el contexto global en el que actualmente vivimos todas las naciones avanzadas deberían tratar de buscar soluciones en el origen de la cuestión, un continente, el Africano, que tradicionalmente ha sido objeto de intereses económicos de los llamados “países avanzados” y que han ocasionado y ocasionan esta situación.
Pero claro, que podemos esperar de países como EEUU donde gobierna un señor que aplica políticas antiinmigración como las que hemos visto recientemente, separando a criaturas indefensas de sus padres, ¿ya no nos acordamos?
En cuanto a los líderes políticos nacionales, a ver si de una vez algunos tienen en cuenta otra cosa que no sea el interés electoral. Aunque tampoco se puede esperar mucho de algunos que han llegado donde han llegado por medio de movimientos internos en sus formaciones políticas que han supuesto un dedazo encubierto y es que estas formas habría que desterrarlas en beneficio de tod@s así, creo yo, estarían libres de ataduras y actuarían con otra óptica.
José Romero Pérez

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