Excelentisimo Señor Presidente del gobierno, Don Pedro Sanchez Perez-Castejon.
Usted oye, lo mismo que yo, como ladran?
Yo veo, que usted y sus escuderos cabalgan, montan briosos corceles, de diferentes colores de pelo.
Hay uno negro azabache, como el color de los sin patria, negro, pero un negro sin brillo, por el dolor de la huida, la huida hacia un sueño, que en alguna ocacion se cumple, un sueño que solo trata en ganar algo para mandarlo a su familia, a alguno de esos paises que abandonaron, y en en el dejaron a los destinatarios de su esfuerzo y sacrificio, a sus padres, a sus hermanos, a su esposa e hijos.
Vas cambiando de corcel, y ahora montas uno tordo, ya casi en fase blanca, con mucha doma, muy bien presentado, el caballo de las relaciones con los paises amigos,y que acostumbrados a la podredumbre de un infante corrupto, se preguntan, que de donde salio ese nuevo Cid Campeador, que habla idiomas, que lanza propuestas constructivas para la convivencia continental.
Y cuando menos se espera, monta un caballo español puro, castaño, con la elegancia y la dulzura de nuestra raza, un caballo ante el que callan, al menos por un tiempo, esos que fueron, enemigos declarados del Estado Español, y admiten dialogo, y no paran de destruir, pero ante la elegancia de tu cabalgadura, se distraen y olvidan por un verano que se quieren ir.
Y los perros, ciegos por la rabia, y poca agua para beber, sigen ladrando, ya aullando, anunciando que quieren el final del jinete.
Y a continuacion, a pie, saliendo andando de las cuadras, anuncias dialogo con todo el que tenga problemas problemas sociales en nuestro territorio, y preguntas a viejos, y maestros, y jovenes, y a universitarios, y taxistas, y todos dispuestos a cabalgar junto a ti,para ganar la guerra, batalla a batalla, y poder dormir con tranquilidad, una vez resueltos los problemas.
Y amanace un nuevo dia, y cojes tu rocin, y tus escuderos contigo, y al oleros, los perros intentan ladrar y aullar, pero ya no les sale la voz, han perdido, han claudicado ante la elegancia, ante la honradez, ante la dignidad, ante el equilibrio, ante la honestidad y ante la buena voluntad y la coherencia.
Que nunca mas se escuchen ladridos de odio.
Antonio Pérez Nieto

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