Sacar a Franco, el dictador criminal, el hombre sin entrañas.
El hombre que, a las puertas de la muerte, no le tembló el pulso para firmar cinco penas de muerte.
Ese, el fantasma al que la democracia de segunda división que tenemos, ha dado todas las garantías para que permanezca sin inquietud terrenal en el infierno de los de su calaña, Hitler, Stalin, Mussolini, Milosebic y tantos otros que vivieron para hacer daño a la humanidad.
Este hecho es simplemente reparador del recuerdo del terror que sufrieron mi madre y tantos españoles como sufrieron la represión en nombre de una victoria de la espada y la cruz.
Y si, pongo esa cruz con minúscula porque ese no es la Cruz con Mayúscula de la vida y del amor.
Es el símbolo de una cruzada llena de ira contra leyes republicanas que quitaban de la vida pública la demostración de fuerza en la influencia sobre la sociedad una iglesia criminal como su protegido, el dictador.
Yo estoy orgulloso de que un gobierno y un partido al que yo he votado, haya tenido como una de sus finalidades sacar de un sitio público los huesos del criminal más grande de la historia española.
Yo hoy tengo otro día más de emociones y recuerdos para mí gente, para los que sufrieron la perdida de su marido, su padre, su abuelo o su tio.
Hoy tengo en el recuerdo a mis abuelos, uno Socialista y martirizado y finalmente fusilado, el otro anarquista de la CNT, un hombre bueno al que tuvo un año parado y sin trabajar un cura, un hombre del diablo, mis abuelas, una murió de pena y de sufrir el desprecio de una sociedad que lo hacía para dañar el cuerpo y el alma.
La otra, mujer de fuerza, de resistencia y de un alma blanca que pudo aguantar y yo la disfruté.
Hoy tengo en el recuerdo a mi padre, a mis tíos, a otros familiares que sufrieron al igual que la España destrozada por la fuerza criminal del nazismo alemán y el fascismo italiano.
Y aún queda el día en que sea degradado el dictador de dormir el sueño eterno junto a la mujer que siendo igual de criminal que el, tiene un sitio para prestarle junto a su lado.
Y todo gracias a la tolerancia y las garantías que da una democracia de segunda división.
Esta gente no se merecía tanto.
Antonio Pérez Nieto

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