Cambios necesarios en los partidos políticos.-

¿Cómo deben afrontar los partidos tradicionales el futuro? ¿Qué cambios deben hacer estos partidos para modernizarse? ¿Cómo pueden recuperar la confianza de los votantes? ¿Serán capaces de hacer esta transformación? Desde dentro de uno de ellos, intentaré dar respuestas a estas preguntas.
Tras la dictadura de Franco, la sociedad española iniciaba un periodo de transición hacia la democracia, con muchísima ilusión y con unos objetivos claros y determinados.
La población adulta era mayormente agrícola y con escasos estudios primarios, los jóvenes se formaban en la E.G.B. (Educación General Básica) y sólo muy pocos obtuvieron una formación académica. Los medios de comunicación audiovisuales que disponían a su alcance eran la radio y 2 canales de TVE y los medios impresos o periódicos eran escasos. Los retos que tenían por delante eran muchos, tenían que construir todo un estado de derecho, regular muchas normas de todo tipo, incluida una nueva Constitución. Los sindicatos tenían muchos afiliados y estaban bien organizados y activos. La población era receptiva a las movilizaciones, llevaba años movilizándose y exigiendo derechos.
Los partidos políticos fueron la herramienta del pueblo para crear todas esas normas, regular los derechos y libertades y construir el estado de bienestar.
En el siglo XXI, la población es muy distinta a la que se encontraron los partidos políticos a principio de los ochenta. Los jóvenes están extremadamente formados académicamente, los medios a través de los que se informan son las RRSS, las páginas web, y los medios digitales, han nacido con el estado del bienestar consolidado, sus derechos son natos, sólo se movilizan por cuestiones puntuales (15M, mujer, educación, etc.), ellos solos se autoconcentran y autoconvocan. Los sindicatos apenas tienen afiliados ni poder de convocatoria, lo que hacen es sumarse a las movilizaciones ciudadanas.
Como ya expuse en mi artículo anterior, los partidos emergentes han nacido y han crecido en la era de la comunicación y la digitalización y les ha resultado más fácil conectar con los jóvenes, sin embargo, los partidos tradicionales se han adaptado  de manera forzada, y yo diría incluso artificialmente, a esta nueva realidad social que les ha pillado a contrapié.
Pero para conectar con la juventud no basta con utilizar sus medios, necesitan hacer una serie de cambios que conllevarían una profunda y dolorosa transformación con una serie de consecuencias.
1.- Reciclar su lenguaje. Lo primero es hablar el mismo idioma que la población a la que estas pidiendo el voto, actualizar su lenguaje, adaptarlo, eliminando algunos términos, como por ejemplo: facha/rojo, izquierda/derecha, lucha obrera, militante, compañero y compañera, radical, extremista, progresista/liberal, etc. y utilizar vocablos más acorde a la realidad actual, al que usan los jóvenes.
2.- Mirar hacia delante. Para construir un futuro, hay que dejar de mirar al pasado. Los partidos tradicionales deben cerrar las etapas del pasado, pasar página y empezar a hacer propuestas de futuro. No puedes vivir de tus logros. Constantemente recurren al pasado para ponerse en valor y los jóvenes quieren hablar de futuro, quieren propuesta a los graves problemas como el desempleo, quieren un trabajo digno acorde a su formación, quieren respuestas a sus demandas.
Se necesita un Pacto por la Educación que dé solides y estabilidad a la formación. Se necesita que la demanda laboral vaya acorde a la oferta formativa, no es lógico que los jóvenes estudien profesiones de futuro y nuestro país no tenga suficientes puestos de trabajo para estas especialidades y deban emigrar a otro país. 
3.- Poder de convocatoria.- A falta de dirigentes que les represente y resuelvan sus problemas, los jóvenes se han vuelto anárquicos, ellos deciden cuando se movilizan, ellos se organizan a través de convocatorias en las RRSS, salen a la calle sin que ningún sindicato o partido político les incite a la movilización, no esperan a que los dirigentes se decidan a actuar, quieren inmediatez, no esperar a procesos que se eternizan judicialmente o a comisiones de investigación que duran años y años, ni tener que sufrir infinitos trámites burocráticos para realizar cualquier gestión.
Cansado de la desidia de los gobernantes, los ciudadanos se concentraron el 15 de mayo de 2011 en la puerta del sol de Madrid, exigiendo una democracia más participativa y mejoras en la vida de los ciudadanos. El movimiento 15M se hizo mundial, millones de personas de todo el mundo se manifestaban contra el sistema establecido, no se trataban de anarquistas-antisistema, sino de filósofos, escritores, profesores, intelectuales, y mientras los partidos tradicionales no entiendan el porqué de estas movilizaciones ni hagan suyas estas peticiones, no serán capaces de dar respuesta a un problema que ni siquiera ven.
Dentro de los partidos se necesita una formación continua y permanente sobre técnicas de comunicación, liderazgo; necesitan acercarse a la realidad social y conocer sus problemas de cerca, necesitan salir de los despacho y pisar la calle, pero sin los baños de masas a los que están acostumbrados, en definitiva, necesitan ser ciudadanos de a pie.
4.- Renovarse o morir. Uno de los principios básicos de la naturaleza. Los grandes partidos, cueste lo que cueste, deben renovarse. Eso no implica deshacerse de personajes históricos del partido que durante una etapa representaron a unas siglas, sino más bien todo lo contrario, lo que se debería hacer es aprovechar su experiencia y capacidad para formar jóvenes políticos. Uno de los mayores problemas de algunas personas es que acceden a la política para hacer carrera y eso es un error que no se debe permitir. Uno puede ser político toda su vida, pero no vivir de ella toda su vida. El problema de los grandes partidos es que dentro de ellos hay auténticos dinosaurios políticos. Extrapolando esta situación al fútbol, eso es como si Andrés Iniesta debiera ser titular toda su vida en el Barcelona C.F. por el hecho de haber ganado ciertos títulos con este club. Y en política hay jugadores que llevan toda su vida jugando, unas veces de portero, otras de centro campista, otras de defensa, y así sucesivamente.
Por tanto, se debería limitar, no sólo los mandatos, sino también, el tiempo de máximo de la vida de un político, ya sean en cargos electos, orgánicos o de cualquier índole.
5.- La sociedad del futuro. Al igual que está demostrado la existencia del cambio climático, también se puede afirmar que, cada día más, la mecanización y la robótica suprimirán mucha mano de obra en muchos sectores de producción de los que conocemos actualmente, por tanto, el modelo productivo está cambiando y las empresa obtienen el mismo o mayor beneficio con muy poca mano de obra humana. Los partidos políticos deben dar respuesta a estos nuevos problemas de la sociedad a los que nunca antes nos habíamos enfrentado ¿en que trabajará la sociedad del futuro? ¿Cómo se mantendrá el estado del bienestar con escasa mano de obra? La sociedad espera de nuestros representantes una respuesta, un camino por el cual transitar.
La sociedad se encuentra en una encrucijada, ante la cual se dan varias respuestas. Por un lado está el progreso robotizado, en el que las máquinas invadirán nuestro mundo, las personas tendrán una renta vital mínima y seguiremos aumentando la explotación.
Y por otro, la sostenibilidad, el ser humano necesita pensar, crecer, desarrollarse. La población mundial no para de aumentar y hasta ahora se ha mantenido mediante la superexplotación de la tierra, pero llega un momento que las cosas tienen un límite. Hay que ser sostenibles en todos los aspectos. Con un reparto de la mano de obra.
Hasta ahora, ningún partido político ha sido lo suficientemente valiente como para recoger en su programa electoral, qué tipo de sociedad plantea para el futuro.
6.- Como afrontar el multipartidismo.- Como en cualquier otro aspecto de la vida, el tener más opciones es mucho mejor para el cliente y en este caso para el votante. El multipartidismo divide el voto y obliga a los dirigentes a tener que ponerse de acuerdo tanto para formar gobierno como para sacar adelante leyes importantes. Sin embargo, hasta ahora, ni los partidos tradicionales ni los emergentes han demostrado saber negociar, los tradicionales por no confrontar con sus ideales políticos, Ciudadanos actuando o decidiendo sólo en base a las encuestas, Podemos decidiendo sólo con la única finalidad de sacar tajada política, etc. Esta carencia de diálogo, provoca situaciones que afectan a los ciudadanos directamente, como ha sido el tener que celebrar varias elecciones, pasar años sin gobierno o no saber cómo afrontar el tema del independentismo, porque tras varios años, varias elecciones, varios Presidentes y aplicación del art.155, el problema catalán aún sigue sin resolverse.

Muchos de los problemas que actualmente tenemos deben resolverse mediante la negociación y con Pactos de Estado, como es la reforma y actualización de las pensiones, una Ley Educativa acordada por todos los partidos políticos, reforma de la Ley electoral, suprimiendo los aforamientos y que aumente la representatividad del voto, una reforma de la Justicia que le dé plena independencia, una reforma del Senado y de la Corona, una reforma Territorial del Estado, en definitiva una amplia reforma de la Constitución, donde, además algunos derechos sociales gocen de la protección de los derechos fundamentales.

Alfonso Muñoz Cuenca
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